¿Pero cual es el fenómeno que nos permite hacer tal cosa?. Uno muy conocido pero realmente poco comprendido.
El secreto está en las cerdas, que además de ser hembras de Sus scrofa domestica es el nombre que se les da a los pelos o fibras que pueblan la parte funcional del dispositivo, sirven de transporte para la pintura o lo que queramos y lo mantienen ahí hasta que lo queremos transferir a otra superficie.
Y realmente lo que importa no son las cerdas en sí, sino los espacios huecos que hay entre ellas, de esta forma alrededor de un grupo de pelos se forma un espacio vacío equivalente a la parte hueca de un finísimo tubo ascendente. Las plantas no saben pintar, pero sus tallos y troncos usan este evento desde hace millones de años para alimentarse, llevando los nutrientes de la raíz a lo alto venciendo a la gravedad.
Esos cientos de "tubos virtuales huecos" son los que contienen el líquido a transferir, y llegan ahí por un proceso llamado capilaridad, ya sea el líquido algo basado en agua, un disolvente, alcohol, algún tipo de aceite...
![]() |
Mientras más fino es el hueco más acusada es la ascensión del líquido. |
Cuando mojamos el pincel en un líquido éste asciende por los huecos como si fuera una esponja, llenándolo. Si sacamos luego el pincel, el líquido se mantiene "pegado" gracias a las fuerzas intermoleculares, otro interesante fenómeno por cierto, que nos impide vaciar por completo los envases de salsa de tomate.
Y llega el momento de pintar o lo que sea, al apretar la brocha presionamos las fibras unas con otras y de esta manera "sacamos" el contenido de los huecos y los depositamos en una superficie. O "centrifugamos" el pincel sacudiéndolo, que hay técnicas para todos los gustos...
No hay comentarios:
Publicar un comentario